Reconstruir la fe y trabajar sobre ello (Opinión)
Millonarios FC ha pasado de ser un equipo incapaz de hilar 2 pases buenos por partido, de constantes errores defensivos y una sensación de individualismo fuera de la cancha, a uno con un solo discurso de juego, de tener grandes momentos de fútbol, con una idea muy marcada y donde los jugadores sienten los colores en cada partido.
9 partidos le han bastado a Fabian Bustos para cambiar la situación de un equipo que, salvo pasajes de juego muy concretos y algo de jerarquía en 2024-2 y 2025-1, llevaba 2 años sumido en una mediocridad futbolística desde la estrella 16, con grandes fracasos a nivel deportivo, dirigencial y financiero en el camino. El argentino ha llegado con una idea clara de como jugar al fútbol, construyendo en la frágil defensa albiazul una muralla de 3 que potencia las virtudes de sus centrales y le da vuelo una idea ofensiva que día tras día agarra más forma, dando protagonismo a los carrileros, dotando de facilidades a los medios y poniendo a los 2 mejores jugadores del club actualmente en posición de brillar con lo mejor de su fútbol, convirtiendo un esquema en teoría defensivo (lo es en su base) en un arma letal que permite al hincha esperar el grito de muchos goles. La idea de Bustos parte desde un plan de mantener el 0 en el arco y buscar por medio de sus hombres rápidos y de buen pie que lleguen los goles, pero cuanto más cómodo se siente el azul durante los partidos, es capaz de tocar el balón por largos pasajes, demostrando que si bien el caos es su mejor arma, el llevar la posesión no es algo que le cueste.
No ha sido un camino de rosas, y las derrotas ante Inter Bogotá y Boyacá Chicó han evidenciado carencias las cuales en un contexto normal solo serían de agachar la cabeza, asumir las consecuencias y trabajar sin una presión añadida, sin embargo la terrible herencia que dejó el inicio de campaña con Hernan Torres (3 derrotas en los 3 primeros partidos, sumado el empate ante Medellín) hace que cada juego se vea como una final, por lo cual las derrotas pesan el doble y prácticamente no te puedes permitir tropiezos, volviéndose en un aprendizaje bastante condicionado pese al buen hacer general del ex-DT de Olimpia y Universitario (16 puntos de 24 posibles, un respetable 66,6% de rendimiento), reflejado esto en la poca rotación del XI inicial ante rivales, en la teoría, más accesibles, como Cúcuta y Chicó.
Aun así no se ha necesitado el argumento del mal inicio para defender al proceso recién nacido de Bustos, pues la clasificación a Sudamericana ante Nacional en el Atanasio más esta última y dominante victoria en el Campín, los resultados de local en Liga y como se ha logrado enganchar de nuevo a la lucha por los 8, ha logrado garantizar rodaje internacional, un botín económico importante y una sensación de confianza por parte del hincha con los jugadores y el proyecto del club, un triunfo moral el cual hace menos de 2 meses se veía lejano, dándole al hincha embajador motivos para creer.
ESTRELLAS QUE BRILLAN, RENDIMIENTOS INESPERADOS Y MERITOCRACIA
La realidad actual del cuadro azul tiene nombre y apellido, Rodrigo Contreras. El delantero nacido en Tucumán no ha necesitado ni un semestre para ponerse en el bolsillo a una de las hinchadas más grandes del país, valiéndose de su espíritu guerrero, calidad con el balón en los pies, pillería y, en especial, un instinto goleador digno de los mejores cazadores de área a nivel mundial, que le ha permitido regalarnos un repertorio de goles de lo más variados, ya sea de cabeza, volea, carreras en potencia y de mitad de cancha. Y es que aún sin anotar sabes que es el líder del equipo, siendo el primero que presiona, cayendo a banda o pivotando para mover el juego en ataque y generando penales o expulsiones rivales gracias a su actitud en cancha, un señor acierto de parte de Ariel Michaloutsos.
Pero el argentino no está solo, pues la estrella indiscutible de los últimos 3 años, Leonardo Castro, ha encontrado en él un socio que entiende su forma de jugar y vivir el fútbol, logrando ser clave en todo el frente de ataque y marcando goles importantes, pudiendo al fin explotar todo el potencial del Caucano. Otro jugador que ha sumado es Sebastián Valencia, un fichaje de momento y conocimiento del mercado local, el cual con su desequilibrio y educada pierna zurda está pesando en el ataque azul surtiendo de buenos centros y abriendo el campo. En el mediocampo, Millonarios hizo el negocio del siglo, financiando con la venta de Nicolás Arévalo a Ucrania la llegada de 2 mediocampistas contrastados, con presente y con años de fútbol por vivir, que si bien al principio la mala dinámica los estaba arrastrando, el chileno Rodrigo Ureña se ha adueñado de la mitad del campo a punta de garra y braveza y el bogotano Mateo García empieza a sumar con su equilibrio y llegada al área, haciendo ambos un tándem que no por esperado deja de ilusionar.
Pero no es solo que los nuevos o "los de siempre" sean la clave, pues se han sumado a la causa jugadores que habían bajado el nivel o no eran tenidos en cuenta en semestres anteriores, casos como Andrés Llinás o Mackalister Silva volviendo a ser líderes luego de meses lastrados por lo físico, un Carlos Sarabia que ha asumido en su rol de canterano un puesto de titular de manera decente, Sergio Mosquera reviviendo sus grandes juegos en Tolima, Diego Novoa mostrando que tiene lo necesario para custodiar el arco capitalino, Danovis Banguero y Stiven Vega rindiendo como jugadores de rol luego de ser cuestionados, Beckham Castro que si bien pierde la titularidad, parece sentirse cómodo en su nuevo puesto y como agitador y un Sebastián del Castillo que quiere derribar la puerta y volverse importante en esta institución. Todos los mencionados han logrado que este equipo sea reconocible y se note una armonía en el campo.
Otra cosa que destaco del manejo de la plantilla es como el técnico cordobés no teme premiar a quien lo hace bien y castigar al que no rinde, y para ejemplos tenemos el caso Beckham y Cabezas Hurtado, pues el primero no fue convocado en los primeros 3 juegos al mando del argentino, pero el segundo tuvo un rendimiento anticompetitivo frente a Inter Bogotá, dando pie a que "Becks" entrara y mostrara pinceladas de su talento en los minutos que tuvo ese día, logrando ya en los siguientes juegos aportar goles y soluciones desde el banco, ganándose el lugar como el 3er/4to atacante, mientras el cedido por el Watford ya no es ni tenido en cuenta.
A pesar de lo mencionado, no todo es perfecto, pues hay casos concretos los cuales reducen el potencial del equipo y las opciones con las que contar, ya sea jugadores clave estos años como Jorge Arias que han bajado el nivel y el equipo lo ha resentido, otros que no han podido (no se sabe si querido) cambiar su realidad, como Dewar Victoria, Alex Castro, Guillermo de Amores y Jorge Cabezas Hurtado, el como un jugador con el recorrido de Carlos Darwin Quintero ha restado más que sumado, que uno el cual llegó con buenas expectativas como Julián Angulo no tiene cabida en un esquema sin extremos y como la necesidad inmediata de puntos ha relegado que jugadores como Edgar Elizalde, Alex Moreno Paz y, en menor medida, Santiago Castrillón no dispongan del minutaje necesario para saber si se puede contar con ellos. Sin embargo son temas menores (más no sin importancia) en un equipo que vive una buena realidad y que espera afianzarla para solucionar todo con paciencia.
Pensar en un Millonarios Campeón de todo en marzo es exagerado, aún queda camino, pero se ha logrado lo que parecía imposible hace nada, devolver la esperanza a un equipo alicaído que no daba pie con bola, y eso, amigos y amigas, es el camino sobre el cual se deben construir los éxitos presentes y futuros del club. Hoy creo más que nunca, y el poder creer en lo que te hace feliz, ese sentimiento bello que no debe sernos nunca arrebatado, lo es todo ahora mismo.
Después de más de un año fuera, regreso a escribir en este blog, una extensión de un proyecto que hace parte de mi, y espero poder darle el vuelo que merece. Para quien llegó hasta aquí, espero poder aportar algo al mar de contenido sobre el azul y hacer cosas con calidad. Un abrazo enorme.

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